Cómo echarte las cartas del tarot a ti misma paso a paso
Aprender a leerte el tarot a ti misma es cuestión de método y paciencia. Te contamos qué baraja elegir, cómo preparar la mente y qué errores evitar en tus primeras tiradas.
Cuando la vida te pone ante una encrucijada y no sabes qué decisión tomar, el tarot puede ayudarte a ordenar lo que sientes. Muchas personas se preguntan si es posible echarse las cartas a sí mismas, sin intermediarios. La respuesta es que sí: con práctica, calma y un conocimiento honesto de los arcanos, puedes usar la baraja como una herramienta de introspección.
No esperes dominarla de un día para otro. Interpretar el tarot es un aprendizaje lento que se afina con los años. Aquí tienes las bases para empezar con buen pie y evitar los tropiezos más habituales de quien se inicia.
Qué necesitas para echarte las cartas del tarot
El tarot tal como lo conocemos se popularizó con el paso de los siglos hasta convertirse en una práctica adivinatoria muy extendida. A principios del siglo XX, el ocultista Arthur Edward Waite dio forma al mazo más usado hoy, el Rider-Waite, cuyas ilustraciones facilitan la interpretación. Puedes empezar por esta baraja, aunque no es obligatorio: existen decenas de versiones con estilos muy distintos.
Elige una baraja con la que conectes
Lo ideal es que, antes de comprarla, puedas ver varias, hojearlas y quedarte con la que te transmita algo. Según la tradición esotérica, esa conexión personal con el mazo es lo que luego te permite leer sus cartas con soltura. Elige por la sensación, no solo por el diseño.
Estudia el significado de los arcanos
Antes de tu primera tirada conviene que conozcas bien la baraja. Se divide en 22 arcanos mayores y 56 arcanos menores, y cada carta tiene un abanico de significados que cambian según su posición. Familiarizarte con ellos, sin prisa, es lo que dará profundidad a tus lecturas.
Prepara tu mente antes de tirar
La actitud con la que te sientas ante las cartas importa tanto como el conocimiento. Dedica unos minutos a respirar y relajarte antes de empezar: una mente serena está más abierta a las asociaciones y matices que una mente acelerada. Busca un lugar tranquilo donde nadie te interrumpa.
Empieza por tiradas sencillas
La tentación de lanzarse a tiradas complejas es grande, pero conviene ir despacio. La más ambiciosa es la cruz celta, de diez cartas dispuestas en un orden concreto donde cada posición responde a un aspecto de tu vida. Interpretarla bien exige mucha experiencia.
Por eso, al principio, es mejor que empieces con tiradas de una sola carta. Formula una pregunta clara, saca una carta y detente a interpretarla con calma. A medida que ganes confianza, ve sumando cartas y relacionándolas entre sí. La posición en la que aparezca cada una —del derecho o invertida— también matiza su lectura.
Errores frecuentes al leerte el tarot a ti misma
- Tirar en pleno conflicto. Si consultas alterada por un disgusto, proyectas tu ansiedad sobre las cartas y la lectura se enturbia. Espera a estar más serena.
- Hacer preguntas largas o difusas. Cuanto más concreta y breve sea la pregunta, más nítida será la respuesta. Es preferible varias preguntas cortas, cada una con su tirada, que una enorme y ambigua.
- Querer correr. Recuerda que estás aprendiendo. No te frustres si al principio dudas: la interpretación se afina con la práctica, tirada tras tirada.
Leerte el tarot a ti misma es un ejercicio íntimo y valioso, pero tiene un límite natural: cuesta ser objetiva con lo que más te afecta. Cuando el tema te toca demasiado de cerca, una mirada externa aporta la claridad que la tuya no alcanza. En esos momentos, consultar con nuestros videntes y tarotistas puede darte una perspectiva más amplia y serena de lo que estás viviendo.