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Videntes
Tarot y cartas

Cómo cuidar y limpiar tu baraja de tarot

El cuidado material que alarga la vida de las cartas y la parte simbólica de limpiarlas, separadas. Además, las reglas que circulan como ley y que puedes ignorar.

Por Redacción de Videntes
Una baraja de tarot envuelta en tela junto a una caja de madera y un paño extendido

Cuidar una baraja de tarot tiene una parte práctica y otra simbólica, y conviene no mezclarlas. La práctica es sencilla: las cartas son cartón, se doblan, se manchan y se gastan, y unos cuantos hábitos las mantienen usables durante décadas. La simbólica es la tradición de «limpiarlas» o «cargarlas», que no es magia comprobable pero cumple una función real, la de marcar un momento de atención antes de leer.

Aquí van las dos, separadas, para que decidas cuánto de cada una quieres incorporar.

El cuidado material

  • Manos limpias y secas. Es lo que más alarga la vida de una baraja. La grasa de los dedos es lo que amarillea los bordes y hace que las cartas se peguen.
  • Un paño debajo. Cualquier tela lisa sirve. Protege las esquinas del roce con la mesa, que es por donde se estropean primero, y además facilita recogerlas.
  • Guárdalas en tela o en caja, no en la funda de plástico original. El plástico retiene humedad y con el tiempo deja las cartas pegajosas. Una bolsa de algodón o una caja de madera funcionan mucho mejor.
  • Lejos de la humedad y del sol. El baño es el peor sitio de la casa; una ventana soleada, el segundo. El sol decolora los tintes en pocos meses.
  • Baraja con cuidado si son grandes. Muchas barajas modernas tienen un formato incómodo para el barajado de casino. Mézclalas en la mesa, extendidas, y evitarás doblarlas.
  • Si se mancha una carta, pásale un paño apenas húmedo y sécala en el acto. Nada de productos: el acabado se levanta.

Con eso basta. Una baraja bien tratada aguanta miles de lecturas; una guardada en la funda de plástico dentro de un cajón húmedo se echa a perder en dos veranos.

Una baraja de tarot envuelta en tela junto a una caja de madera y un paño extendido
Tela, caja y un sitio seco: casi todo el cuidado material.

La parte simbólica: limpiar y cargar

La tradición dice que las cartas acumulan la carga de las lecturas y que conviene despejarlas de vez en cuando. Los métodos más extendidos:

  • Ordenarlas. Poner la baraja en su orden original, del Loco al Mundo y los menores por palos, y volver a mezclarla. Es el método más antiguo y el más razonable de todos: obliga a pasar por cada carta.
  • Humo. Pasarlas por el humo de incienso o de una hierba. Hazlo lejos, sin llenar las cartas de ceniza, y ventila.
  • Luna. Dejarlas una noche cerca de una ventana en luna llena. No las pongas al sereno de verdad: la humedad las arruina.
  • Una carta encima. Dejar sobre el mazo un arcano elegido a propósito, La Estrella o El Sol, hasta la siguiente lectura.
  • Golpe seco. Un toque con los nudillos sobre el mazo antes de empezar. Rápido y sorprendentemente eficaz para centrarse.

Ninguno de estos gestos tiene efecto demostrable sobre las cartas. Lo que sí hacen, y no es poco, es crear un umbral: separan el rato de leer del resto del día. Esa es toda su función, y entendida así es una práctica sana. Si te interesa el tema en el ámbito de la casa, lo desarrollamos en la limpieza energética en casa.

Cuándo hacerlo

La tradición marca tres momentos y los tres tienen sentido práctico:

  • Al estrenar una baraja, para familiarizarte con ella carta por carta.
  • Después de una lectura dura, tuya o de otra persona, porque ayuda a cerrar el rato y no arrastrarlo.
  • Cuando las lecturas se vuelven confusas y no hay manera de sacarles nada. Casi nunca es la baraja: sueles ser tú, cansado o demasiado implicado. Pero el gesto de parar y ordenarla funciona igual.

No hay barajas cargadas ni descargadas. Hay lectores atentos y lectores dispersos.

Las reglas que puedes ignorar

Circulan unas cuantas normas presentadas como si fueran ley, y no lo son:

  • «La baraja tiene que ser un regalo.» Es una leyenda del siglo XX sin ninguna base. Cómprate la tuya, y elígela mirando las ilustraciones con calma.
  • «Nadie más puede tocarlas.» Cuestión de preferencia, no de reglas. Muchos lectores hacen barajar al consultante precisamente para implicarlo.
  • «Si se cae una carta al suelo hay que empezar de cero.» Otra escuela dice justo lo contrario: que esa carta es el mensaje. Cuando dos tradiciones se contradicen así, la norma es opcional.
  • «Cada baraja sirve para un solo tema.» Puedes tener varias por gusto, pero no hace falta.

La regla que sí conviene respetar es otra, y es de sentido común: usa una sola baraja mientras aprendes. Las cartas se leen por familiaridad, y cambiar de mazo cada dos semanas retrasa meses el aprendizaje. Cuando ya leas con soltura, colecciona lo que quieras.

Elegir bien la primera

Si estás en ese punto, tres criterios prácticos: que los arcanos menores estén ilustrados con escenas (aprenderás mucho antes que con barajas donde el cinco de oros son cinco monedas y nada más), que el tamaño te quepa en la mano, y que las imágenes te gusten de verdad, porque vas a mirarlas mil veces. El sistema completo para empezar a leerlas está en cómo se lee el tarot, y la práctica contigo mismo en echar las cartas a uno mismo.

Si quieres una lectura hecha por otra persona

Tener la baraja cuidada y leerla con soltura son cosas distintas, y la segunda lleva años. Mientras tanto, cuando el asunto pese, puedes ver las modalidades de consulta en nuestros servicios o quién está disponible ahora en nuestros guías.

Dudas habituales

Preguntas frecuentes

¿Cómo se cuida una baraja de tarot?

Con manos limpias y secas, un paño debajo para proteger las esquinas, y guardándola en tela o en caja en vez de en la funda de plástico original, que retiene humedad. Lejos del sol, que decolora los tintes, y de sitios húmedos como el baño. Así una baraja aguanta miles de lecturas.

¿Hay que limpiar las cartas del tarot?

La tradición dice que acumulan la carga de las lecturas y propone ordenarlas en su secuencia original, pasarlas por humo de incienso, dejarlas una noche cerca de una ventana en luna llena o dar un golpe seco sobre el mazo. Ninguno tiene efecto demostrable sobre las cartas, pero sí crean un umbral que separa el rato de leer del resto del día.

¿Es verdad que la baraja de tarot tiene que ser un regalo?

No. Es una leyenda del siglo XX sin ninguna base. Puedes comprarte la tuya, y de hecho conviene elegirla tú mirando las ilustraciones con calma, porque vas a mirarlas miles de veces.

¿Puede otra persona tocar mis cartas?

Es cuestión de preferencia, no de reglas. Muchos lectores hacen barajar al consultante precisamente para implicarlo en la lectura. Lo mismo ocurre con la carta que se cae al suelo: unas escuelas dicen repetir la tirada y otras que esa carta es el mensaje.

¿Cuándo conviene limpiar la baraja?

Al estrenarla, para familiarizarte con ella carta por carta; después de una lectura dura, porque ayuda a cerrar el rato y no arrastrarlo; y cuando las lecturas se vuelven confusas. Esto último casi nunca es culpa de la baraja, sino del cansancio o de estar demasiado implicado, pero el gesto de parar y ordenarla funciona igual.