La historia de las brujas: de la caza de brujas a la bruja blanca
Curanderas, parteras y vecinas incómodas. Qué fue la caza de brujas, por qué en España hubo muchas menos hogueras de las que se cree, de dónde salen la escoba y el aquelarre, y cómo se volvió a reivindicar la palabra.
Las brujas de la historia no volaban en escoba. Eran, en su gran mayoría, mujeres corrientes: curanderas, parteras, viudas sin protección, vecinas con mala fama o simplemente con mala suerte. Entre los siglos XV y XVIII Europa juzgó por brujería a decenas de miles de personas y ejecutó a varias decenas de miles. La figura de la bruja que conocemos, con su sombrero y su caldero, es la mezcla de esa persecución real, del folclore popular y de siglos de ilustraciones.
En octubre, con Halloween llenándolo todo de brujas de cartón, vale la pena contar de dónde viene esa figura y por qué hoy hay tanta gente que se llama a sí misma bruja con orgullo.
Antes de la persecución: la mujer que sabía
En casi todas las culturas ha habido personas a las que se acudía para curar, para ayudar en un parto, para encontrar algo perdido o para protegerse de un mal. Conocían las plantas, los remedios caseros, las oraciones y los ensalmos. No se llamaban a sí mismas brujas, y durante siglos convivieron con la Iglesia y con la medicina de su tiempo sin demasiado conflicto.
La palabra en castellano tiene un origen incierto; probablemente es anterior al latín. En Galicia la figura se llama meiga, y de ahí el famoso dicho «eu non creo nas meigas, pero habelas, hailas». Ese «haberlas, haylas» resume bien la relación de la gente con lo invisible: una mezcla de escepticismo y respeto que nunca terminó de decidirse.
La caza de brujas
A finales del siglo XV algo cambió. En 1486 se publicó el Malleus Maleficarum, un manual escrito por el inquisidor Heinrich Kramer que presentaba la brujería como un pacto con el diablo y daba instrucciones para perseguirla. La imprenta lo difundió por toda Europa. A partir de ahí, la bruja dejó de ser la vecina que sabía de hierbas y pasó a ser una enemiga de la fe.
Los peores años llegaron entre 1560 y 1630, en plena época de guerras de religión, crisis económicas y malas cosechas. Las zonas más castigadas fueron el Sacro Imperio (la actual Alemania), Suiza, Escocia y algunas regiones de Francia. Los historiadores calculan que hubo en torno a cien mil procesos y entre cuarenta y sesenta mil ejecuciones. Cerca de ocho de cada diez víctimas fueron mujeres, muchas mayores, pobres o viudas.
El caso más conocido fuera de Europa es el de Salem, en Massachusetts, en 1692: diecinueve personas ahorcadas a partir de las acusaciones de un grupo de chicas jóvenes. Es tardío y pequeño comparado con lo que pasó en Europa, pero se convirtió en el símbolo de cómo el miedo colectivo puede convertir a cualquiera en culpable.

Zugarramurdi: lo que pasó en España
España tiene fama de país de hogueras por la Inquisición, y en el caso de la brujería la realidad fue bastante distinta. El episodio más conocido es el de Zugarramurdi, un pueblo navarro junto a la frontera francesa. En 1610 se celebró en Logroño un auto de fe contra un grupo de vecinos de la zona acusados de brujería, y once fueron condenados a muerte; seis murieron en la hoguera y los otros cinco ya habían fallecido en prisión y se quemaron en efigie.
Lo interesante viene después. Uno de los inquisidores, Alonso de Salazar Frías, pasó meses recorriendo la zona, interrogando a cientos de personas y comprobando las confesiones. Su conclusión fue que no había ninguna prueba de que hubiera brujas ni aquelarres, y que el problema había empezado cuando se empezó a hablar y a escribir de ello. A raíz de su informe, la Inquisición española se volvió muy escéptica con las acusaciones de brujería, y en España se ejecutó a muchas menos personas por este motivo que en buena parte de Europa.
De dónde salen la escoba, el gato y el aquelarre
Muchos de los símbolos de la bruja tienen una historia concreta:
- La escoba. Era el objeto doméstico por excelencia, ligado a la mujer y a la casa. Las primeras imágenes de brujas volando sobre una escoba aparecen en manuscritos del siglo XV.
- El aquelarre. La palabra viene del euskera y suele explicarse como «prado del macho cabrío». Se generalizó precisamente a raíz de los procesos de Zugarramurdi.
- El caldero. El recipiente de la cocina, de los remedios y de los tintes. Lo que se cocinaba para curar se convirtió, en la imaginación de los perseguidores, en pócimas.
- El gato negro. Se le acusaba de ser el animal de compañía de las brujas, e incluso su disfraz. De ahí le viene buena parte de su mala fama en España, que no comparten otros países.
- El sombrero picudo. Es lo más tardío. Se fija en ilustraciones y grabados de los siglos XVII al XIX y termina de consagrarse en el cine.
A las brujas de la historia no las mató la magia. Las mató el miedo de sus vecinos.
La bruja de hoy
En el siglo XX la palabra empezó a cambiar de bando. En 1954 el británico Gerald Gardner presentó la wicca, una religión moderna inspirada en la brujería antigua, con sus fiestas, como Samhain, y sus rituales. Más tarde, el feminismo recuperó la figura de la bruja como símbolo de las mujeres perseguidas por saber, por vivir solas o por no obedecer.
Hoy hay muchas maneras de llamarse bruja: quien practica una religión neopagana, quien trabaja con plantas y velas, quien hace rituales de luna, quien simplemente reivindica la palabra. De esa mezcla sale también la idea de la bruja blanca, la que solo trabaja para hacer el bien; tienes qué significa exactamente en qué es una bruja blanca. Si te preguntas si tú tienes algo de eso, quizá te interese cómo saber si tienes un don.
Lo que queda de todo esto
La historia de las brujas es, sobre todo, una historia sobre cómo se trata a quien es diferente. Recordarla en estas fechas, entre disfraces y calabazas, tiene sentido. Y si lo que te atrae de esta época del año es su lado más espiritual, el de las intuiciones y las preguntas, en nuestros guías tienes personas que trabajan con el tarot y la videncia de forma honesta, sin miedo y sin promesas imposibles.
Dudas habituales
Preguntas frecuentes
¿Quiénes eran realmente las brujas?
En su gran mayoría eran mujeres corrientes: curanderas, parteras, viudas sin protección o vecinas con mala fama. Muchas conocían las plantas y los remedios caseros. La imagen de la bruja con escoba y pacto con el diablo la construyeron sobre todo los manuales de persecución de finales del siglo XV.
¿Cuántas brujas fueron quemadas en Europa?
Los historiadores calculan que entre los siglos XV y XVIII hubo en torno a cien mil procesos por brujería y entre cuarenta y sesenta mil ejecuciones, con el pico entre 1560 y 1630. Cerca de ocho de cada diez víctimas fueron mujeres.
¿Qué pasó con las brujas de Zugarramurdi?
En 1610 se celebró en Logroño un auto de fe contra vecinos de Zugarramurdi, en Navarra, acusados de brujería, y once fueron condenados a muerte. Después, el inquisidor Alonso de Salazar Frías investigó el caso y concluyó que no había pruebas de brujería, lo que hizo que la Inquisición española se volviera muy escéptica con este tipo de acusaciones.
¿Qué significa la palabra aquelarre?
Viene del euskera y suele explicarse como «prado del macho cabrío». Designaba las supuestas reuniones nocturnas de brujas y se generalizó en castellano a raíz de los procesos de Zugarramurdi.
¿Por qué las brujas vuelan en escoba?
La escoba era el objeto doméstico por excelencia, ligado a la mujer y a la casa, y las primeras imágenes de brujas volando sobre ella aparecen en manuscritos del siglo XV. El sombrero picudo es mucho más tardío y se fijó en ilustraciones de los siglos XVII al XIX y en el cine.